Mas de las Matas · Bajo Aragón
Comuniones
Una comunión dura cuatro horas y se prepara durante ocho meses. Lo que decide que salga bien no es el mantel: es que los adultos coman tranquilos, que los niños tengan dónde meterse cuando se levantan de la mesa y que a las seis de la tarde nadie esté buscando a un crío por un aparcamiento.
El mes de casi todas · Se reservan de octubre a febrero
El calendario
Se celebra en mayo, pero se contrata en noviembre
Es la trampa de las comuniones y casi todas las familias caen en ella la primera vez. La ceremonia es en mayo, la cabeza se pone en modo comunión en marzo y para entonces los domingos buenos llevan meses cerrados.
Lo que pasa de verdad es esto: la parroquia confirma la fecha entre octubre y diciembre, y las familias que ya han pasado por una comunión llaman esa misma semana. De octubre a febrero se reparte prácticamente todo mayo. Marzo y abril son ya la temporada de los rezagados, que eligen entre lo que queda, normalmente un sábado o un domingo de finales de mes.
Si estáis leyendo esto en otoño, tenéis el mejor calendario posible por delante y podéis elegir día y hora. Si lo leéis en abril, llamad igual: los huecos sueltos existen y se contestan en el momento.
Y una cosa que conviene saber: en la finca, mayo es también temporada alta de bodas, pero las bodas son de sábado por la tarde y las comuniones de domingo a mediodía. No compiten por el mismo hueco, así que el domingo de mayo está más disponible de lo que parece. Eso sí, se celebra un solo evento al día: si vuestra comunión está en el calendario, la casa es vuestra.


La mesa
Dos menús, dos ritmos y una sola cocina
En una comunión se cocina para dos públicos que no quieren lo mismo. Los adultos quieren una comida larga, con su aperitivo, su principal y su sobremesa. Los niños quieren comer en veinte minutos y salir corriendo. Servir lo mismo a los dos es la manera más fiable de que media mesa esté incómoda.
El menú de adultos. Se compone hablando con vosotros, igual que en una boda: un aperitivo con varias propuestas frías y calientes, un principal y un postre, con la bodega y los cafés. Se trabaja con las mejores materias primas, con una idea mediterránea y algún toque de diseño más nuevo: producto del mar como el atún rojo, la anchoa del Cantábrico o el langostino de Vinaròs, y de la tierra el jamón y la trufa negra con denominación de Teruel, el ibérico de bellota, el aceite del Bajo Aragón y los quesos con denominación. Los platos concretos no se publican, y es una decisión tomada a propósito.
El menú infantil. Es propio, no una versión reducida del de mayores, y tiene su propio ritmo: sale de cocina antes para que los niños hayan terminado cuando los adultos van por el principal. Acordamos con vosotros cuántos infantiles hay y a partir de qué edad cuenta cada niño como adulto, que es la duda que más discusiones familiares provoca.
Y los que comen distinto. Hay menús adaptados para veganos, vegetarianos, celíacos, alérgicos y cualquier intolerancia. Se cocinan en la misma cocina y salen a la vez que el resto, con nombre y silla anotados por escrito. Nadie come más tarde ni come aparte.
Del número final de comensales se habla hasta la semana anterior. Sabemos perfectamente que en una comunión la lista cambia tres veces, y no pasa nada mientras se avise.
Los niños
El problema real de una comunión no es la comida: son las cuatro horas de después
Cualquier sitio con cocina os puede dar de comer. Lo que separa una comunión cómoda de una comunión agotadora es qué pasa cuando veinte niños de nueve años se levantan de la mesa a las tres y media de la tarde y todavía queda sobremesa.
Hay dónde correr. Más de 2.000 m² de zonas ajardinadas, con estanque y zona chill out, todo dentro del recinto. Los niños salen fuera y siguen dentro: no hay carretera al lado ni salida a la calle, y desde la mesa se les ve. Esa es la razón por la que muchas familias con muchos críos eligen la finca aunque vivan en la ciudad.
Y hay dónde meterse si llueve. Los salones tienen capacidad para 300 personas, así que un mayo de agua no obliga a recortar la lista ni a apretar a la familia en un rincón.
Si queréis más. Castillos hinchables, animación, monitores, magos o fotomatón se pueden montar. No van incluidos: se presupuestan aparte y os decimos el importe antes, no después. Tampoco hay exclusividad de proveedores, así que podéis traer a los vuestros avisando con tiempo.

El día
A mediodía, y sin prisa por recoger
Las comuniones aquí son de mediodía. Se llega después de la ceremonia, se toma el aperitivo, se come y la sobremesa se alarga lo que haga falta, porque no hay otro evento esperando a que os vayáis.
| Momento | Hora orientativa | Qué pasa |
|---|---|---|
| Llegada y aperitivo | Sobre las 13:00 | Llegada directa a la finca. Aperitivo de pie, fuera si el tiempo acompaña. |
| Comida | Sobre las 14:00 | Adultos y niños en mesas separadas, con dos menús y dos ritmos de servicio. |
| Los niños se levantan | Sobre las 15:30 | Salen al jardín, dentro del recinto y a la vista. La sobremesa de los mayores sigue. |
| Café, tarta y sobremesa | De 16:00 en adelante | El final lo marcáis vosotros. Si hay animación contratada, es el momento en que entra. |
Las horas son orientativas y se ajustan a la de vuestra ceremonia. Si la parroquia os da una misa de mañana temprano o de última hora, se mueve todo el esquema sin problema.

Si la queréis hacer en vuestra casa
La cocina también se desplaza
Hay familias que tienen el sitio decidido desde antes de decidir nada: la masía que viene del abuelo, el jardín de casa, el local de la peña o el salón del pueblo. Para una comunión eso tiene todo el sentido del mundo, y no hace falta renunciar a ello para comer bien.
Para esos casos está el catering fuera de la finca. Va el mismo equipo, el mismo producto y el mismo criterio, con menú de adultos, menú infantil propio y los menús adaptados de siempre. Antes de comprometer nada se va a ver el espacio: por dónde entra el material, qué hay de agua y de luz, dónde se monta el office y cuánto hay hasta la mesa más lejana.
Es la misma cocina que trabaja aquí todos los fines de semana. Lo único que cambia es la dirección.
Dudas frecuentes
Cinco preguntas que nos hacen todas las familias
¿Cuánto cuesta una comunión en El Tajar?
No hay una tarifa publicada, porque depende del menú, del número de comensales y de cuántos de ellos son niños. El precio se dice por teléfono en la primera llamada, con vuestros números delante, y después se manda por escrito y cerrado, con el desglose, antes de que reservéis nada. Preguntarlo no compromete a nada.
¿Cuándo tengo que reservar?
Entre octubre y febrero, en cuanto la parroquia os confirme la fecha. Los domingos de mayo se reparten en esos meses. Si ya estamos en marzo o abril, llamad igual: quedan huecos, sobre todo sábados y domingos de finales de mes, y se contesta en el momento.
¿A partir de qué edad paga un niño como adulto?
Se acuerda con vosotros al hacer la propuesta y queda escrito. Es la duda que más discusiones provoca en las familias grandes, así que preferimos dejarlo cerrado desde el principio y no en la última llamada, cuando ya nadie se acuerda de lo que se dijo.
¿Puedo llevar la tarta o contratar animación por mi cuenta?
No trabajamos con exclusividad de proveedores, así que podéis traer a los vuestros. Decidnos qué queréis traer y quién lo trae, y lo coordinamos con antelación: hora de llegada, montaje y espacio. Si preferís que lo organicemos nosotros, os decimos el importe de esa partida antes de contratar, no después.
¿Se puede ver el sitio antes de decidir?
Sí, sin coste y sin compromiso. Un salón vacío con las mesas donde van a estar dice mucho más que cualquier foto. Venid con el número aproximado de adultos y de niños y os enseñamos exactamente cómo quedaría montado para vuestro caso.
Propuesta para vuestra comunión
Contadnos la fecha y cuántos sois
Lo más rápido es WhatsApp o el teléfono: contesta el equipo de Finca El Tajar y en cinco minutos sabéis si la fecha está libre y cuánto cuesta. Si preferís dejarlo escrito con calma, este formulario también llega, aunque es la vía más lenta de las tres.
Por qué se llama y no se escribe
Una comunión se cierra en cinco minutos de teléfono
Cuántos sois, qué día y si es aquí o en vuestra casa. Con eso ya os decimos si está libre y qué cuesta. El resto —menús, niños, horarios— se afina después con calma y por escrito.
Aquí no hay un centro de reservas ni un formulario que llega a nadie. Contesta la misma gente que va a estar el domingo de mayo en la casa, y es más rápido para todos.

